Volver a nacer

VOLVER A NACER

Querida familia, hoy no tenía pensado escribir, la verdad es que ha sido y está siendo un día  muy caótico. Como habréis podido observar, hoy no hay un comienzo con un criterio diagnóstico, pero es lo que tiene un blog, no siempre hablaré de eso, de hecho, cuando hable de los 9, de algo tendré que hablar después, ¿no? Pues hoy ha tocado hablar de mis cumpleaños, que no sabría cuántos son, que entre los intentos de suicidio y este accidente…

Por el título parece os hablaré de aquella vez que volví a nacer, quizá sea un buen tema para recordar a aquellas personas que me siguen lo sepa yo o no, que han estado a nada de perderme para siempre, y aún así, siguen sin valorarme. Pero realmente, ¿qué hay que valorar?

¿Cuándo volví a nacer? No hace mucho, la verdad. Creo que ya lo conté. Tengo pésima memoria, peor que un pez.

Todo empezó un 2 de septiembre cuando tuve un accidente, esto sí lo he contado, pero me repetiré como la cebolla, por si a alguien le gusta mucho, me caí tontamente y me rompí el pie izquierdo. Estamos hablando de tobillo por los dos lados, tibia, peroné y ligamentos. No entraré en detalle a este respecto. Una vez operada de urgencia y de regreso a casa (en aquel momento vivía en una casa de campo en un pueblo cerca de Talavera de la Reina, en Toledo), a los 2 días me presenté a un examen de recuperación que tenía de la UNED. Pasado el examen fue la caída, como todo el estrés que había vivido hasta ese momento floreció y de repente mi mundo se vino abajo.

Ya por aquel entonces tomaba medicación para mis cosas, obviamente, llevo muchísimos años tomando medicación, pero en aquel momento algo pasó dentro de mí tan fuerte que tuve que pedir ingreso voluntario en el psiquiátrico de Talavera. Allí pasé 3 semanas, y no se puede decir que fuera plato de buen gusto. Lo pasé francamente mal. Hay que estar en un sitio como este para saber lo que es. Pero tampoco voy a entrar en detalle al respecto. Ya había estado ingresada allí por intentos autolíticos, pero me tuvieron en aislamiento así que no podía salir de la habitación, por lo cual, lo viví de otra forma. En esta ocasión viví de todo, aislamiento, no aislamiento y un largo etc.

Una vez de alta, tuve que regresar a Madrid pues teniendo el pie como lo  tenía, no podía quedarme allí sola, pues antes de la caída vivía sola. Y aquí estoy desde entonces, en Madrid, viviendo con «mi madre» (porque es de sangre, que para mí, no es nadie).

Ya estábamos en octubre. Pues a finales de noviembre, a pesar de ponerme la heparina por lo del pie, por suerte o por desgracia tuve una trombosis pulmonar muy muy grave y no sé qué más. Confieso que si llamé a mi madre cuando me pasó, fue porque pensaba que era una crisis de ansiedad, pero llego a saber que es eso y que si no hubiera avisado, me habría muerto, NO LLAMO A NADIE. Pero bueno, el destino lo quiso así. Me llevan al hospital y los personajes que estaban allí me hacen un lavado de estómago pensando que había intentado suicidarme. A ver, cuando lo he intentado, o lo he dicho, o se ha visto, pero si estoy diciendo que no, es que no, además, removieron toda la casa, todas las papeleras, y no había nada que indicara que hubiera intentado algo. En fin…

Pues aquí es mi nueva fecha de nacimiento. No recuerdo el día, y tampoco me voy a molestar en mirarlo en los informes. No podía estar en la UCI de Leganés porque estaba en obras, así que me trasladaron a Móstoles. No sé cuánto tiempo estuve allí, en la UCI. Al tiempo, me llevan a una habitación. No recuerdo el tiempo que pasó, un día empecé a sentirme mareada y perdí el conocimiento, así que me llevaron de vuelta a la UCI. Haciendo pruebas continuamente antes y después, vieron que el trombo no se había disuelto nada. Sólo había una opción. Fibrinolisis local. Esta prueba consiste en meterte un catéter por el brazo e introducirlo por uno de los pulmones, este rodearía el corazón y saldría por el otro pulmón y pararía justo donde estaba el trombo. Me pondrían unas bombas que temporalmente dejarían caer sobre el trombo una medicación que hiciera que lo disolviera. Pero esta prueba no se podía realizar en Móstoles. Me llevan a Puerta de Hierro.

El traslado a Puerta de Hierro era crítico, las posibilidades de llegar al siguiente hospital eran mínimas. Pero llegué. Me hicieron la fibrinolisis. Sobra comentar todas las cosas físicas y sobre todo psicológicas que yo estaba sintiendo con todo esto.

Durante el periodo que yo tuviera el catéter debía estar en la UCI pues era muy delicado y no podía moverme absolutamente nada. Pasado el tiempo que ellos consideraron el conveniente, volvieron a hacerme las pruebas y vieron que el trombo había desaparecido, sin embargo, tenía otro trombo en la pierna. Había riesgo por tanto de que este subiera al pulmón o se disolviera allí, pero decidieron quitarme el catéter (aún siento cómo el cable recorría mi corazón y mis pulmones).

Poco tiempo después, me llevaron a una habitación. Parecía que todo estaba más o menos controlado. Pero un día, después de la rehabilitación del pie, volví a sentirme mareada y volví a perder el conocimiento. Cuando desperté al igual que la otra vez, si antes había a lo mejor una persona, al despertar habría no sé… 10 por lo menos. Empezó a dolerme el pecho. La enfermera me dijo que era normal, que me habían tenido que hacer la reanimación. ¿Entonces cuándo volví a nacer? ¿Cuántos cumpleaños tengo?

Aún no saben por qué me pasó aquello. No había trombos en ningún sitio. Para asegurarse me dejaron allí en nochebuena, pero el día antes de nochevieja me dieron el alta. Ahora tomo Sintrom y por lo visto tengo una proteína que indica que soy propensa a tener trombos. Me tienen que hacer una segunda prueba de confirmación el mes próximo y si sale positivo, pues nada, cualquier día Jelen se irá para siempre como siempre ha soñado. Mientras tanto, aquí estoy, deseando morir, y viva porque al destino le gusta jugar conmigo.

Por cierto, con tanto tiempo libre y sin poder hacer nada, me dio tiempo a contar el número de personas que me visitaron. Si sumamos la familia (incluido mi padre) y los amigos / as, fueron un total de 0 personas. Sólo fue mi madre y por el qué dirán.  Me estresó mucho tanta visita, sobre todo la de mi madre, que no la puedo ver ni en pintura, pero bueno, como no fue tanto como se supone que debe de visitar una madre a una hija, tampoco es que me agobiara en demasiado. Aún así, hubiera preferido el 0 real, al 0 + 1 de mi madre. Así es la vida, una pm.

¡Un abrazo familia!

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