Psiquiatras

PSIQUIATRAS

Estimada familia, de nuevo me encuentro escribiendo en el blog, parece que ahora lo estoy haciendo algo más seguido, ¿no? Pues no es que me sobre el tiempo últimamente, la verdad, pero me apetece o más bien necesito contaros cosas.

Hoy tenía cita con mi psiquiatra y he llegado a una conclusión. ¿Para qué están?

Como ya sabéis, llevo bastantes semanas muy deprimida, creo que incluso estoy yendo a más y cada vez me cuesta más levantarme de la cama, hacer mis cosas, sobrevivir…

Yo le cuento a mi psiquiatra, que por cierto, hoy tenía en su consulta una residente, que luego he pensado a ver qué opinaba ella, a ver si daba luz a la sesión, porque vaya tela…

Total, que le cuento las cosas que me han pasado últimamente, que son varias pero bueno, eso no viene al caso, ¿por qué? Porque antes de que me pasaran estas cosas, yo ya había empezado a deprimirme, por lo tanto, entiendo que los últimos sucesos no tienen relación pues no habían sucedido.

¿Esto que acabo de escribir lo entendéis? Creo que es bastante lógico, ¿no? Pero para mi psiquiatra no lo era. Y al empeñarme en que ya estaba deprimida anteriormente, me dice que tengo que buscar o pensar por qué estoy o estaba o empecé a estar deprimida.

Vamos a ver, señor supuesto médico psiquiatra, usted sabe que tengo un cuadro ansioso-depresivo. Esto quiere decir 2 cosas. Por un lado, siempre tengo ansiedad, ¿motivo? Está intrínseco en mí. Por otro lado tengo depresión. Unas veces estoy mejor, otras peor, pero siempre ha estado ahí. Y ahora viene usted a decirme que no entiende por qué estoy así y que tengo que pensar un motivo, que me contradigo porque hace unos meses estaba «bien», es decir, con unos pensamientos, y ahora estoy hecha una porquería.

Le hablo de la medicación que tomo, del antidepresivo en concreto. Le pregunto que si estoy así ahora, que podría subirme la dosis. Me dice que no, que en realidad subir la dosis o probar otra medicación no va a cambiar nada. Y mi pregunta es, ¿entonces para qué lo tomo? Quítamelo. No quiere.

Luego está el problema de los cortes, de esa necesidad imperiosa que nada ni nadie puede impedir que lo haga. Hace tiempo me quitó una pastilla que «supuestamente» era para los impulsos. Los impulsos los tenía aunque tomara esa pastilla, y cuando he dejado de tomarla, pues igual. No sólo hablo de cortes, hablo de atracones por ejemplo, cosa que no me va muy bien con la operación del bypass gástrico.

Conclusión, no tiene nada para los impulsos, no quiere añadirme o cambiarme el antidepresivo, cuando yo he llegado allí con los brazos destrozados de los cortes, y con rumiaciones (pensamientos) constantes de desaparecer de este mundo. Se lo digo, lo sabe.

Son síntomas del TLP, también debería de saberlo, pero la verdad es que no lo sé porque ni siquiera lo menciona, y es que «no le gusta poner etiquetas».

Vamos a ver si somos un poco realistas, ponemos nombres a las cosas y hacemos algo para solucionarlo. Pero no, me manda cita para el mes que viene, no me toca la medicación a pesar de mis cortes y mis ideas suicidas y se queda tan pancho.

Que Dios (quien crea en él) le guarde las espaldas si me pasa algo. Porque si es así, vale, yo soy la responsable, soy yo quien lo hace, pero él no ha hecho absolutamente nada, ni a nivel psicológico ni a nivel farmacológico.

Todos los psiquiatras con los que he dado no han conseguido nada. Sé que tiré la toalla hace mucho, pero si al menos alguno se molestara en intentar entenderme y poner una solución, sólo intentarlo, pues oye, no sé, algo mejoraría, ¿no creeis?

Conclusión, no creáis en psiquiatras ni en psicólogos ni en las personas que os rodean, véase, familia, amigos, conocidos, etc. Dicen que están, pero luego necesitas un abrazo y si te he visto, no me acuerdo. Pero en eso tengo suerte, no necesito nada de nadie, eso sí, tampoco nadie me necesita a mí. Esto es positivo porque no es bueno depender de las personas. Sólo digo que si te importa alguien, no sólo se lo digas, que las palabras se las lleva el viento, demuéstralo. Y ya de paso a ver si así dejamos de ser tan sumamente egoístas.

¡Un abrazo familia!

VOLVER

2 comentarios en “Psiquiatras”

  1. Hola, pues veo que lo estás pasando pésimo y no se sabe si eso es peor que contar con un «especialista» que parece más «enfermo» que nosotros mismos.

    Yo me pregunto qué pensará cuando me escucha, o qué escribe o qué garabatos hace cuando le hablo.

    Yo sin ser especialista que estaría pensando en algún cambio, en algo que pueda resultar así sea necesario usar un ensayo error y explicártelo.

    Lo del residente es algo que odio!!!. Alguna vez se lo comenté a un doctor y me dijo: pero si no existiera la posibilidad de un residente en la consulta, cómo crees que van ha aprender, a conocer… y yo le dije: ok, pero que no aprendan conmigo, que no sea yo su conejillo de indias.

    Deseo que lleguen días un poco mejor, y que trates si es posible (que en la mayoría de los casos es casi que imposible), que busques otra opinión.

    Un abrazo.

  2. Hola Pía, la verdad, yo tampoco sé lo que piensan, por lo menos el que tengo ahora, que me mira mientras le cuento y se queda callado y al rato me dice… tengo la sensación de que… bla bla bla. Si nos movemos por sensaciones, también puedo ser psiquiatra, ¿no? En fin, gracias por tu mensaje.
    Si alguien más se anima a contar su experiencia con profesionales, este es el lugar indicado.
    Un saludo familia y a ti en especial Pía, por seguirme y leerme.

Deja un comentario