Otro ingreso

OTRO INGRESO

Querida familia, me gustaría algún día escribiros con buenas noticias tipo estoy mejor, no me ha pasado nada y cosas de ese estilo, pero parece que la suerte no me quiere sonreír. Habría querido incluso hablaros de algún criterio diagnóstico pues me faltan algunos por explicaros, pero como se trata de un diario, no me queda otra que hablaros de mi última experiencia hospitalaria, pues después de mi operación del bypass gástrico, tuve que volver al hospital, y por qué no decirlo, muy grave. Pero vamos a mirar el lado positivo ¿no? Estoy aquí y sigo viva. Ahí va.

Creo que ya os comenté que la operación a la que me sometí era muy compleja, pero aún así, la superé con éxito. Sin embargo, un par de semanas después, des pronto empecé a sangrar, en cuestión de un día, cada vez más y más, que por la tarde era tan exagerado que tuvimos que llamar a urgencias y era lo que temía. Me estaba desangrando. No tenía fuerzas para levantarme, pero eso no era todo, llegué incluso a perder el conocimiento.

Cuando llegué al hospital estaba con más de 4 de INR (cosas del sintrom), es decir, que la sangre era muy fluida, tuvieron que hacerme transfusiones de sangre. Esa misma noche fueron 3, al día siguiente me metieron otra. Por supuesto todo ese tiempo estuve en la REA, un par de días en concreto, hasta que se aseguraron que podía estar en habitación.

Una vez en la habitación, pues ahí poco que decir, estuve bastante mal, tanto en REA como en la habitación por el tema de la ansiedad, pues de toda la medicación que tomo normalmente a un par de cosas intravenosas que no tienen nada que vez, estaba todo el día fatal. Además me pusieron unas vendas un poco especiales en las piernas para evitar la formación de trombosis, que creo que os he dicho que soy propensa, y bueno, no podía moverme, tenía que estar todo el tiempo boca arriba, lo que me provocaba parálisis del sueño. Qué caos.

Lo que decía, una vez en la habitación, aún seguía muy débil, estuve 2 días en cama, alimentarme era un suplicio porque todo me sentaba mal, de hecho hoy en día en casa, todavía me sienta mal, pero bueno, ese es otro tema del cual, considero que de momento no merece la pena hablar. Y por un lado sentía la presión de que me tenía que levantar, que tenía que alimentarme, por otro, la ansiedad que era un infierno, luego lo de las piernas que no me quitarían hasta que caminaran, ya sabéis, la pescailla que se muerde la cola.

Pero nada, o andaba o estaría con ese aparato en las piernas todo el rato y era infernal, además cuanto más en la cama, peor, así que decidí empezar a levantarme, primero sentarme en el sofá, después dar pequeños paseos en la habitación, después empecé a salir de la habitación… La alimentación era lo que me llevaba a los demonios porque me obligaban a comer cosas que odiaba y obviamente no me lo comía. Será por tipos de alimentos…

Pues después de este pequeño camino en compañía de Hades, salí del hospital tal que un 31 de octubre no recuperada del todo, pero hago lo que puedo por mantenerme en pie.

¡Un abrazo familia!

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