La muerte

LA MUERTE

  •  Comportamiento suicida recurrente, gestos o amenazas, o comportamiento de automutilación.

Querida familia, hoy os voy a hablar de un tema muy delicado pero que a la vez es muy recurrente en mí, la muerte.

Como he puesto al principio del post, otro de los criterios diagnósticos es el comportamiento suicida recurrente, gestos o amenazas, o comportamiento de automutilación. Antes de seguir quiero dejar muy muy clara una cosa. Existe el mito de que quien dice que lo va a hacer, no lo hace, que lo que quiere es llamar la atención. FALSO. Nosotros lo podemos decir y podemos llegar hasta el final. NO es una llamada de atención, es una manera de pedir ayuda desesperadamente, y realmente queremos hacerlo y estamos dispuestos a ello. Así que como consejo, si alguien os dice alguna vez que tiene ideas de suicidarse, por si acaso, haced caso.

Cuántas veces habré dicho yo que me quiero morir, y ni los médicos me han hecho caso… pues bien, enumero: ingesta de pastillas en varias ocasiones, intento de cortar las venas, al ver que era demasiado doloroso, lo que hago es hacerme cortes ya para mitigar el sufrimiento al menos (habría que verme los brazos y las piernas), intentar tirarme por un barranco con el coche (no tuve la fuerza suficiente de dar el volantazo), morir de hambre, de sed en pleno verano, imposible tener tanta fuerza de voluntad, ahorcamiento (llegaron antes de tiempo, pero ya empezaba a perder la consciencia), envenenamiento por dióxido de carbono, lo típico de meterte en el coche con una goma atada al tubo de escape e inhalarlo (demasiado lento) y creo que no se me pasa ninguna más.

Ahora estaréis pensando que si hubiera querido, realmente lo habría conseguido, pues quizá tengáis razón, pero hay que tener muchísimo valor para tirarte a las vías del tren, o desde un 10º piso, o aguantar dentro del coche, o tomar las pastillas con alcohol, que es lo último en lo que estoy rumiando.

Pero no pensáis hasta qué punto llega mi dolor y mi desesperación para querer llegar a hacer esto. El agotamiento mental no sólo por estar pensando día sí y día también en querer irte de este mundo, sino por tu lucha interna. Yo ya no lucho internamente, era demasiado doloroso, yo ya espero encontrar el valor para hacerlo de formas que sé que son seguras y acabar con todo, porque no hay nada que anhele más que acabar con esta vida. No tengo nada que perder, todo lo contrario, por fin dejaría de sufrir.

Y no cuento esto para que os compadezcáis de mí ni me deis ánimos ni intentéis quitarme la idea de la cabeza. La teoría me la sé. Sólo pido una cosa, si alguna vez lo consigo por fin, que nadie se sienta responsable ni culpable.

¡Un abrazo familia!

Elena

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