El beso

EL BESO

Bueno familia, por fin me decido a escribir mi primer post en el blog. He tardado bastante, no por falta de motivación o de inspiración, sino porque quería tener mi página perfecta, pero esto nunca va a ocurrir, así que he decidido que mientras remato los pequeños detalles estéticos, ya va siendo hora de que os abra mi alma, y qué mejor forma de hacerlo que hablando de mi bro. ¿Por qué? Pues porque es de lo que me apetece escribir, sin más. Quedará mucho en el tintero de esta historia, pero es tan larga, que hasta podría escribir un libro. Así que mientras me decido a hacerlo, os dejaré estas pocas migajas de vez en cuando.

Esta es una parte muy íntima de mí que poca gente, por no decir casi nadie sabe de mí. Siempre que me preguntan si tengo hermanos o hermanas digo que no. No me apetece estar dando explicaciones de todo lo que ocurrió. Sería sencillo decir.. pues tuve un hermano que murió, pero ya empezarían a preguntar, y qué dices, ¿murió en un accidente de tráfico? ¿Murió de cáncer? Nada más lejos de toda macabra y cruel realidad. Mi hermano entró en coma una semana antes de que yo  cumpliera los 16 años. Murió 5 años después. Durante ese tiempo, la persona encargada de su bienestar fue una chica interna que teníamos contratada de ayuda y el 95% restante yo. ¿Por qué yo? Esto ya sería entrar en temas familiares que no merecen la pena.

Pasados los 5 años, la chica interna decidió irse a otro trabajo, al mismo tiempo mi madre, por motivos que no vienen al caso también dejó la casa, aunque para lo que hacía y nada, era lo mismo. Pasé creo que medio año cuidando de mi hermano completamente sola. Mover un cuerpo inerte, alimentarlo, asearlo, etc etc.

El coma que tenía era un poco raro por decirlo así. Él podía abrir los ojos, si le tocabas en un lado giraba la mirada hacia ese lado, eso significaba que estaba despierto, cuando tenía los ojos cerrados, estaba durmiendo. También hacía ruidos molestos cuando le dolía algo o le molestaba algo y se ponía tenso. Esto por el día se podía sobrellevar, pero cuando pasaba las noches despiertas porque lo hacía y no sabías lo que le pasaba, era muy frustrante. Reconozco que en esos momentos me desesperaba hasta límites insospechados, le zarandeaba, le deseaba la muerte, me desquiciaba, lloraba, solo quería que se callara. Pero ¿qué culpa tenía él? No sabía lo que hacía, no era consciente, pero me cansaba tanto…

Fue a raíz de aquí que empecé a tener crisis de ansiedad, pero eso no importaba, tampoco sabía lo que me pasaba. Resumo. Pasados los 5 años y estando ese medio años sola con él completamente, me cansé tanto física y psíquicamente que pedí que lo llevaran a una residencia. No podía más. Y así fue.

A los 3 meses de su traslado, 3 meses en los que apenas le visité, a los 3 meses falleció. A los 3 meses murió mi hermano y con él me fui yo.

Haré más posts sobre él seguramente, porque era mi vida, lo único que tenía, el pilar de mi vida. Ahora lo que más recuerdo fue mi despedida, esos minutos que te dejan con ellos para que te despidas.

Últimas palabras, no las recuerdo, sólo recuerdo ese beso, un beso en la frente, frío, helado, gélido… ese beso que me desgarró por completo mi ser y con el que dejé de ser Elena. Ya no hay nada más. El beso.

 

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