Artículo cedido a Neuronup

ARTÍCULO CEDIDO A NEURONUP

Querida familia,

Hace unos meses escribí un artículo a una página web llamada Neuronup (os dejo aquí el enlace a la página web: https://www.neuronup.com y su blog: https://blog.neuronup.com).

En él hice un pequeño resumen tanto del trastorno límite de la personalidad como de mi experiencia frente a él al padecerlo. Unos posts anteriores puse el enlace a dicho artículo, el cual, por cierto, ha tenido bastante éxito y por supuesto, me alegro por ello.

Aún así he decidido colgar aquí el artículo que escribí para que lo tengáis también sin enlace y podáis leerlo desde mi página web. Et voilà:

Hola, mi nombre es Elena, tengo 36 años, y tengo Trastorno Límite de Personalidad y un cuadro ansioso – depresivo crónico. Desconozco desde hace cuánto tiempo tengo TLP, sólo puedo decir que me lo diagnosticaron oficialmente hace aproximadamente unos 3 años y medio. En cuanto al cuadro ansioso – depresivo. Sí que puedo decir que ya empecé a tener ansiedad desde los 16 años, y la depresión no tardó mucho en llegar. Hablaré con detalle sobre mi TLP en este artículo, pero si alguien desea conocerme más tanto personalmente como profesionalmente, puede acceder a través del siguiente enlace llamado CONÓCEME.

A continuación, les dejo la información más relevante sobre el TLP, trastorno desgraciadamente muy desconocido socialmente pero no por ello menos grave:

¿Qué es el trastorno límite de personalidad?

El trastorno límite de la personalidad es una enfermedad mental grave que se distingue por los estados de ánimo, comportamiento y relaciones inestables.

La mayoría de las personas con el trastorno límite de la personalidad sufren de:

• Problemas para regular las emociones y pensamientos.

• Comportamiento impulsivo e imprudente.

• Relaciones inestables con otras personas.

Las personas con este trastorno también tienen tasas altas de trastornos concurrentes, como depresión, trastornos de ansiedad, abuso de sustancias y trastornos de la alimentación, así como la automutilación, los comportamientos suicidas o suicidios.

¿Cuáles son los síntomas del TLP o “borderline” (llamado de manera informal)?

Bien, aunque he mencionado lo que aparentemente son algunos de sus síntomas, debo aclarar que hay una serie de criterios diagnósticos que formalmente han sido descritos por el DSM-V (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales; sistema de clasificación de los trastornos mentales que proporciona descripciones claras de las categorías diagnósticas con el fin de que los clínicos e investigadores de las ciencias de la salud puedan diagnosticar, estudiar e intercambiar información y tratar los distintos trastornos).

Pero debo añadir algo muy importante. En esta lista aparecen 9 criterios, sin embargo, no se puede ser diagnosticado con TLP si no se cumple un mínimo de 5 o más criterios. Estos son los siguientes:

  • Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginario.
  • Patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por la alternancia entre los extremos de idealización y devaluación.
  • Alteración de la identidad: sentido de sí mismo o autoimagen marcada y persistentemente inestable.
  • Impulsividad en al menos 2 áreas que son potencialmente dañinas para sí mismo (por ejemplo: gastos, sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida).
  • Comportamiento suicida recurrente, gestos o amenazas, o comportamiento de automutilación.
  • Inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo (por ejemplo: episodios de intensa disforia, irritabilidad o ansiedad que suelen durar unas horas y rara vez más de unos pocos días).
  • Sentimientos crónicos de vacío.
  • Ira inapropiada e intensa o dificultad para controlar la ira (por ejemplo: muestras frecuentes de mal genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).
  • Ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves.

¿Cuáles son las posibles causas del TLP?

En términos generales, hay 2 factores que están interrelacionados que contribuyen al desarrollo de la personalidad. Estos son:

1. Factores ambientales: es decir, la experiencia de la vida de las personas, en particular las experiencias de la primera infancia.

2. Factores biológicos: es decir, la composición genética y el temperamento.

La genética de las personas y sus experiencias vitales tempranas interactúan de manera compleja para influir en el desarrollo de su personalidad y, posteriormente, en su vulnerabilidad a desarrollar trastornos de personalidad.

Numerosas investigaciones y observaciones clínicas apoyan la idea de que las experiencias de la infancia juegan un papel importante en el desarrollo de los rasgos de la personalidad y los trastornos de la personalidad.

Las experiencias infantiles traumáticas, como el buso físico, sexual o emocional y el abandono, han sido identificada como factores de riesgo que aumentan la probabilidad de que se desarrolle un trastorno de personalidad. Pero otras experiencias adversas en la infancia también pueden aumentar el riesgo de las personas de desarrollar características de un trastorno de personalidad.

En un estudio que se realizó, se sacaron los siguientes datos:

  • No se hablaba de sentimientos abiertamente.
  • De niño nadie se daba cuenta de cómo se sentía.
  • Sentirse inseguros en la infancia.
  • Gritos frecuentes en el hogar.
  • Apenas había risa y diversión en el hogar.
  • En casa ocurrían tantas cosas que intentaba ser invisible.
  • Sensación de que sus preocupaciones no importaban.
  • Hiciera lo que hiciera nunca era suficiente.
  • Progenitores ausentes emocionalmente.
  • Progenitor o cuidador violento.
  • Falta de refuerzo positivo.
  • Eran ridiculizados (humillados) por sus familias al expresar una idea o emoción.
  • Los adultos de la familia les contaban o hacían participes de sus problemas.
  • Insultos con frecuencia como inútil, estúpido, vago.
  • Abuso sexual.

También hay tipos de apego que considero importantes que haya que mencionar pues ello también puede afectar a la aparición o no de los Trastornos de Personalidad. Sólo haré una mención:

  • Apego seguro.
  • Apego inseguro – evitativo.
  • Apego inseguro – ambivalente / preocupado.
  • Desorganizado.

Hay, por tanto, una desregulación en la edad adulta fruto de los factores que influyen en el ser humano, como dijimos, desde la primera infancia, que se traduce en lo siguiente:

  • Si de pequeños no han aprendido a diferenciar las emociones propias de las de los demás, tenderán a seguir haciendo lo mismo de adultos.
  • Las personas con problemas de apego suelen llegar a conclusiones sobre lo que piensan y sienten los demás en función de su propio estado emocional repitiendo lo que han aprendido (responden tal y como hacían sus progenitores cuando ellos eran los niños).
  • Una persona con apego inseguro o desorganizado suele tener muchas dificultades para hacer frente a los problemas de manera efectiva y tiende a recurrir a la acción impulsiva.

Y el problema no queda sólo aquí, sino que los niños que sufren cualquier tipo de abuso, tienden a interiorizar los mensajes de trato de cómo les trataron a ellos. Por ejemplo, si los pacientes han sido castigados al expresar o sentir una emoción determinada, tenderán a hacer lo mismo cuando sean adultos. También están las típicas frases que muchos niños han tenido que escuchar y que ahora se creen sólo por el hecho de que cuando eran niños, alguien se lo decía repetidamente:

  • Eres un inútil.
  • No le importas a nadie.
  • Eres un fracaso.
  • No tendrías que haber nacido; estás mejor muerto.
  • No puedes confiar en nadie; todos te harán daño.
  • Nadie te querrá si te conoce de verdad.
  • No sirves para nada.

¿Existe comorbilidad con otros trastornos?

En primer lugar, vamos a definir lo que es la comorbilidad para aquellos que no tengan claro el concepto: aparición de otra enfermedad clínicamente diagnosticada que convive con la enfermedad principal, que en este caso es el Trastorno Límite de Personalidad.

Trastornos, enfermedades o comportamientos que tienen comorbilidad con el TLP:

  • Sustancia de abusos.
  • Trastornos afectivos: bipolar tipo I, bipolar tipo II, depresión mayor y distimia).
  • Trastornos de conductas alimentarias.
  • Trastornos de control de impulsos: cleptomanía, piromanía, compra impulsiva, automutilación repetitiva, ludopatía, onicofagia (comerse las uñas), tricotilomanía (arrancarse el propio cabello o los vellos de distintas zonas del cuerpo).
  • TDAH
  • Psicosis
  • Trastornos ansiosos: trastorno por estrés postraumático, trastornos de aprendizaje, fobia social, fobia simple, trastorno obsesivo compulsivo, agorafobia, trastorno de ansiedad generalizada.
  • Trastornos somatomorfos.
  • Trastornos disociativos.
  • Otros trastornos de la personalidad: histriónico, narcisista, antisocial, esquizotípico, esquizoide, paranoide, por dependencia, trastorno obsesivo y evitativo.
  • Suicidio

Como veis, el Trastorno Límite de Personalidad es un trastorno muy complejo y / o bien se puede compaginar con otros trastornos o bien se puede confundir con ellos, por lo que es muy importante la exploración del paciente y sus síntomas para un diagnóstico correcto.

¿Qué tratamientos existen hasta ahora para tratar el TLP?

Aunque el Trastorno Límite de Personalidad es un trastorno que ha sido descubierto muy recientemente, gracias a los avances sobre investigación médicos y psicológicos, hoy en día contamos con una gran variedad de terapias que son muy efectivas para tratar el TLP. Todas y cada una de ellas es igual de efectiva, cada una con su forma de tratar, pero no por ello menos válida.

A continuación menciono los tratamientos:

  • Terapia cognitivo – conductual.
  • Terapia dialéctica cognitivo – conductual.
  • Aceptación y compromiso (ACT).
  • Mindfulness.

Experiencia personal:

Bien, desde mi experiencia, como persona que sufre de trastorno de personalidad límite (otras formas de llamarlo: trastorno límite de personalidad, TLP o borderline), podría decir muchas cosas, pues hace mucho tiempo que sufro de dicho trastorno. El problema es que no hace tanto que me lo diagnosticaron, y eso ha hecho que mi sufrimiento haya sido mayor.

A los profesionales, digamos psicólogos o psiquiatras, no les gustan las etiquetas, pero cuando estás sufriendo una serie de síntomas (que explicaré a continuación desde mi experiencia), les puedo asegurar que saber que lo que te pasa tiene un nombre, resulta de gran ayuda y alivia enormemente. Esto no hace ni mucho menos que se solucione el problema, pues no te va a curar, pero… no sabría explicarlo, es como quitarse un peso de encima.

Como dije antes, de los 9 criterios diagnóstico, hay que tener un mínimo de 5 para ser diagnosticado de TLP, pues yo tengo prácticamente los 9, lo cual quiere decir que vivo un infierno cada día. Además, estoy diagnosticada de un cuadro ansioso – depresivo crónico.

En primer lugar, todos los factores de riesgo que aumenta la probabilidad de padecer TLP desde la infancia, los he sufrido. Las experiencias adversas, los comentarios que recibía por decir algo que pensaba o sentía o hacía… todo eso lo he vivido en mis propias carnes como os podréis imaginar. Es lo que tiene haber tenido una familia disfuncional.

En cuanto a los criterios diagnósticos del TLP que se han enumerado en los 9 puntos anteriores, lo que puedo anotar de mis síntomas son: las autolesiones con cortes y los intentos de suicidio, también los impulsos a través de atracones de comida, compras y conducción temeraria, sentimientos de vacío, cambios extremos, un día te adoro, y si me haces o dices cualquier cosa que no me parece bien o considero inadecuada, te odio. Relaciones interpersonales, inestables completamente. No me relaciono con nadie, no tengo amigos ni amigas, no salgo. Y por supuesto abandono real o imaginario, que para mí es real sin ninguna duda, de ahí mis malas relaciones interpersonales, o el odio a la gente de un momento a otro (aunque no es odio exactamente, es dolor y paso). Esto es muy complicado de explicar. No puedo dejar atrás la rabia, que permanece también conmigo permanentemente.

Si conozco a alguien, que siempre lo hago a través de redes sociales, termino apartándola y sacándola de mi vida con mi comportamiento, tratando mal a esas personas. Luego siento abandono, pero en realidad ha sido culpa mía, pero porque esas personas se van antes de que yo las eche del todo. Bueno, hay gente para todo, algunas se van sin más, abandono real, y a otras las echo yo, abandono real.

¿Toca hablar de mi infancia? Sí, lo reconozco, mi infancia ha sido totalmente disfuncional. Mi padre era alcohólico y maltratador, aparte de tenerle miedo, me sentía abandonada por él, y no me dejaba tener amigas ni salir ni tener ningún tipo de relación con niñas de mi edad. Mi madre también pasaba y también sentía abandono por su parte. Todos los factores de riesgo que aumenta la probabilidad de padecer TLP desde la infancia, los he sufrido. Las experiencias adversas, los comentarios que recibía por decir algo que pensaba o sentía o hacía… todo eso lo he vivido en mis propias carnes. Es lo que tiene haber tenido una familia disfuncional. Lo que más quería y siempre estaba ahí era mi hermano y mis abuelos. Ya no queda nadie, ni siquiera mi hermano.

En este momento, sola por completo (con mi madre superficialmente, pues tengo que vivir con ella, pero me es totalmente indiferente ¿soy mala hija por ello?), he sentido cosas que no se pueden explicar con palabras.

La ansiedad, que es crónica, vive conmigo permanentemente. ¿Alguien se hace una idea de lo que es vivir con ansiedad 24 horas al día 365 días al año desde hace 20 años? Más los momentos de depresión, o los momentos que deseas morirte porque no tienes vida, porque lo único que quieres es que el tiempo pase hasta que llegue tu hora y te mueras, pues ya no tienes ni fuerzas ni coraje para intentar quitarte la vida más veces.

La medicación supongo que hará su efecto. Imagino que si no la tomara me iría peor. Pero le cuento a mi psiquiatra y veo que no me entiende. Hablo con una psicóloga privada, que cuesta lo suyo. Siempre me cabreo con ella porque también siento que no me entiende. El problema es que se piensan, o bueno, mi psicóloga piensa que haciendo esto y lo otro, la ansiedad y el resto de los síntomas se apaciguarán, porque se sabe que el TLP NO TIENE CURA, pero sí se puede conseguir que los síntomas disminuyan y se tenga una vida totalmente normal. Eso lo puedo entender en un TLP “normal”, lo que no entiende que llevo tantísimos años con tanto dolor y tanto miedo y tanta ansiedad y tanto rencor y tanto de todo, que yo ya soy un caso perdido, que no tengo solución y que yo ya no puedo luchar.

Para concluir, lo único que puedo decir es que mi vida, desde que tengo uso de razón, ha sido un infierno. Si pienso en mi niñez, solo recuerdo malos tratos físicos y psicológicos, miedo y abandono, según iba creciendo, recuerdo más malos tratos, más miedo y más abandono y le añadimos ataduras. Si pienso en la adolescencia, recuerdo ansiedad, ataduras y abandonos. Si pienso en la edad adulta, hasta los 22 años, recuerdo ataduras, ansiedad, dolor, rabia, hacia los demás y hacia mí misma. Esa rabia empezó desde niña y ha ido creciendo conmigo. Hoy continúa a mi lado y no creo que se vaya jamás. Y el resto de mi edad adulta, recuerdo abandono, dolor y rabia, y ansiedad claro, esa empezó a los 16 años como ya he mencionado. Y esta es mi vida en primera persona. He estado a punto de morir 2 veces, no por intentos de suicidio. Estos fueron fallidos, sino por situaciones de la vida, cosas que me han pasado, y ni así. El destino no quiere que me vaya de este mundo. Tal vez tengo algún objetivo y no ha llegado mi hora.

¡Un abrazo familia!

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